- Hola.
- Hola.
- ¿Qué lees?
- Estoy leyendo La noche del oráculo de Paul Auster.
- Ah… ese libro es alucinante.
- Ajá… ¿tú qué haces?
- Estoy escribiendo.
- ¿Qué cosa?
- Esto- respondió Sofía alcanzándole a Andrés su pequeño cuaderno rosa abierto en la página en la que había escrito. Andrés leyó:
“- Hola.
- Hola.
- ¿Qué lees?
- Estoy leyendo La noche del oráculo de Paul Auster.
- Ah… ese libro es alucinante.
- Ajá… ¿tú qué haces?
- Estoy escribiendo.
- ¿Qué cosa?
- Esto.”

Andrés levantó la cabeza perplejo, como si cada guión que había pasado por sus ojos lo hubiese abofeteado. No pudo evitar sonreír. Miró a Sofía.
- Dame tu lapicero.

Retomó las líneas que ella había escrito, y escribió y escribió y escribió. Y Sofía no pudo dejar de leer y leer y leer.

En mis manos

Septiembre 12, 2007

Perseguí a mi hermano mayor por toda la casa, grité, imploré, pero no me hizo caso. Llegó a los ventanales de la sala, los abrió de par en par, y lo hizo: sacó afuera la laca de pelo de mi mamá y apretó el spray… Yo veía todo desde adentro: la risa burlona en la cara de mi hermano, sus dedos apretando con fuerza el spray, la rapidez ligera con que las gotitas subían hacia el cielo indefenso… Salí corriendo a la calle, al lugar mismo en donde se había disparado el spray, salté lo más alto que pude con mis manos abiertas, pero ya era imposible: las gotitas de laca estaban fuera de mi alcance.

Caí de rodillas y lloré, y quise con todas mis fuerzas que mis lágrimas se evaporaran y volaran y taparan el nuevo hueco en la capa de ozono sobre mi propia casa… pero no. En lugar de eso mis lágrimas solo cayeron al suelo formando un charco sucio.

Distracción

Agosto 30, 2007

Yo estaba tan feliz. “Pellízcame para saber si esto es real”, le pedí a mi hermanita. Ella, toda chiquita como sólo las hermanitas menores pueden serlo, me miró con sus ojos precisos y preguntó: “¿Por qué?, ¿acaso si te duele significa que es verdad?”
Yo qué le iba a responder.
La pellizqué.

Pero fue un pellizco chiquito nomás, como para distraerla.

Espectro cromático

Agosto 27, 2007

El profesor de física seguía disertando sobre la luz blanca del sol porque, alumnos, los colores que vemos son partículas rechazadas por la misma materia, así, un árbol es verde porque absorbe todos los colores del espectro de la luz solar, menos el verde.

Mientras tanto, sentada en una carpeta al fondo del salón de clases, con la cabeza apoyada en ambas manos, Lucía suspiraba sonriente: “Yo absorbo todo, menos la felicidad…”

“La vida es bella”

Agosto 15, 2007

- Sí, tienes razón.- dijo en su mente el lector.

― Al final, pones el espejo atrás para que puedas ver si te peinaste bien.
― ¿Mami, y qué son estos seises?

Te amo

Julio 30, 2007

Aún puedo ver la sonrisa en tu rostro, debajo de la almohada, debajo de mis manos empujando hacia abajo. Perdóname.