Pastilla
Abril 24, 2008
Como una pastilla amarga, pongo todos tus consejos en el fondo de mi lengua para no sentir tanto su sabor. Tu sabor. Tomo un gran sorbo del agua más a la mano que puedo conseguir, y me lo trago todo, Antonio, todo. Tus deseos, tus opiniones, tus humores, tus afectos, todo deslizándose levemente a través del largo de mi garganta espuria.
Quiero creer que esta pastilla es para mí, que logrará hacerme mejorar, pero la verdad es que es tuya, solo tuya. ¿Sientes el sabor? Esta pastilla que me trago es para ti, Antonio. Eres tú.